Tras apenas conversar una semana accedimos a su invitación para ir a visitarlos a su tierra.
La aceptamos, y pudimos devolvérsela tiempo después cuando por fn nos fuimos a vivir juntos.

Ambos estábamos ansioso por volver a estar con ellos e ir a más.
Tanto mi novio como yo sólo habíamos estado el uno con el otro...y queríamos sentir cómo es con otras personas y vernos mutuamente.
Yo quería estar con aquel chico que me atraía tanto y además quería disipar mis dudas y onfirmar mi atracción por aquella chica...

Pasamos un fin de semana fantástico...nos reímos mucho, disfrutamos descubriendo que nos llevábamos mejor de lo esperado

La sonrisa de ambos me inspiraba confianza y me atraía... copas, risas, más risas... y una invitación para pasar a su habitación que aceptamos

Comenzaron los besos, los juegos, las caricias... hubo roces casuales con aquella chica que aceleraban mi excitación

En un momento dado noté su mano, justo cuando jugábamos con ambos... y no nos lo pensamos...nos besamos...era un beso diferente..más cálido y suave, muy muy suave...
igual que su piel, más suave, mucho más que la de cualquier hombre (como luego pude comprobar), y aquél sabor no creo que pueda olvidarlo.

En aquella ocasión llegamos a tener relaciones plenas, que me encantaron... el juego, la confianza que me daban, la excitación, ver a mi chico, abrazarle...

No sentía celos ni miedos, ni temor alguno...sólo me divertía y compartía algo más con mi pareja, un pasito más.

De hecho aquel fin de semana lo pasamos tan bien que un poco empujada con mi pareja pero sin falta de ganas en absoluto saboreé su sexo, m pudor era lo único que me había impedido hasta entonces hacerlo (recordemos: educación ultracatólica jaja)

Fue un fin de semana más que fantástico, en el que comencé a abrir mi mente (no quiero chistes sobre otras aperturas jaja) y a compartir muchos deseos y anhelos en adelante...

Hicimos prácticamente de todo durante aquel fin de semana, o al menos de entre lo que se nos ocurría a priori.

El camino de vuelta...bueno...confesaré que no pudimos evitar hacer locuras mientras conducía mi chico... incluso llegué a tener un orgasmo...

¿Qué me pasaba?... a esto siguió una semana llena de sexo, amor, sensualidad, erotismo, sexo más sexo ... y sobre todo ganas de sexo porque no vivíamos juntos...se nos hacía eterno estar sin poder disfrutar de nuestros cuerpos...

Por fin sí, por fin habíamos dado un paso de verdad y el mejor que hubiera podido imaginar.

continuará...